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dermatitis de contacto

¿Qué es la Dermatitis de Contacto?

La dermatitis de contacto (DC) es una reacción inflamatoria de la piel luego del contacto con sustancias ya sean químicas o biológicas. Existen dos tipos: irritativa (DCI) y alérgica (DCA).

La DCI se genera por contacto con una sustancia agresiva o irritante. La DCA requiere de un proceso de sensibilización para luego generar una respuesta.

Dermatitis de contacto irritativa

Es la más frecuente y aparece como una reacción cutánea no inmunológica gatillada por algún agente irritante. Puede ser un contacto agudo con una sustancia muy abrasiva que genera un daño prácticamente inmediato, que se manifiesta como eritema (enrojecimiento), edema (hinchazón), vesículas o ampollas y en ocasiones hasta necrosis.

En la mayoría de los casos se debe a accidentes domiciliarios o del trabajo donde el agente es claramente identificable. También se puede producir por agentes irritantes débiles como jabones, detergentes, limpiadores y alcohol gel, entre otros. Estos van generando daño por el contacto crónico o permanente, el cual se manifiesta como descamación, hiperqueratosis (engrosamiento de la zona), ardor, fisuras y en ocasiones eritema (enrojecimiento).

El manejo es la descontinuación del contacto con el agente causal acompañado de mejoramiento de la barrera cutánea mediante uso de emolientes, cremas de barrera y reparadores.

Este tipo de dermatitis se da tanto en niños como adultos con leve predominio en mujeres adultas (relacionado con el uso frecuente de productos de aseo generando un cuadro en las manos llamado Dermatitis del Ama de Casa). Actualmente, debido a la pandemia y el uso excesivo de limpiadores, alcohol gel y otros productos hemos visto un aumento significativo de los casos tanto en niños como adultos sin preferencia por sexo.

Dermatitis de contacto alérgica

Se produce por un mecanismo de hipersensibilidad retardada, es decir, requiere de un contacto inicial que no genera síntomas, para gatillar luego un proceso de inducción inmunológica que genera una sensibilización específica que se va manifestando a medida que se tiene nuevo contacto con la sustancia.

El alérgeno (la sustancia) entra en contacto con la piel y se combina con una proteína haciéndose inmunogénico. Luego, por un proceso mediado por linfocitos T y células de Langerhans en el ganglio linfático, se desarrolla la sensibilización. Esto demora entre 5 a 15 días. Después, si el alérgeno vuelve a contactar la piel los linfocitos T lo reconocen y generan una reacción inflamatoria en la zona.

El alérgeno puede ser una sustancia química como perfumes, preservantes, metales como níquel (lo más frecuente) o cobalto, cosméticos y medicamentos tópicos. También se produce con elementos biológicos como plantas: litre, ruda y limón, entre otras.

Clínicamente se manifiesta como eritema (enrojecimiento), edema (hinchazón), descamación, ardor y picazón. En general es difícil identificar el causante, requiriéndose una exhaustiva historia clínica. Puede solicitarse al paciente una bitácora para buscar elementos sugerentes de causalidad a fin de comprobarlos en forma dirigida con exámenes como Test de Parche, ya sea estándar o específico.

El tratamiento consiste en suspender el contacto con el alérgeno. De ahí la importancia de un adecuado diagnóstico, lo que no siempre es fácil. Es importante, además, reforzar la barrera cutánea con emolientes o cremas de barrera para evitar o disminuir la posibilidad de contacto. El cuadro agudo se maneja con corticoides tópicos potentes y en ocasiones con corticoides orales.

Casos especiales

Existen cuadros especiales de dermatitis de contacto que son agravadas o gatilladas por la radiación solar, las que se denominan fotodermatitis.

Un ejemplo de esto son las fitofotodermatosis, que se producen por contacto con alguna planta que posee sustancias denominadas psolarenos. Cuando estos tocan la piel no se generan síntomas, pero luego de la exposición solar se manifiesta prurito, eritema, edema y vesículas en la zona de contacto. Lo más frecuente es que sea por contacto con ramas o algas, por lo que la manifestación clínica son máculas o placas lineales tipo latigazos, eritematosas y muy pruriginosas que luego evolucionan a hiperpigmentación post inflamatoria muy difícil de tratar.

Frente a la duda es importante consultar con tu dermatólogo para realizar un adecuado diagnóstico y así definir un correcto tratamiento.

Fuente: Sonríe Mamá

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