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Primavera: Una oportunidad para conectarse con nuestra Salud Mental a través de la actividad física

Experiencia

Con la llegada de la primavera no hay excusas para incorporar actividades al aire libre que favorezcan las prácticas deportivas.

Más horas de luz, una sensación térmica más agradable y la disponibilidad de la naturaleza en pleno florecimiento, constituyen una invitación a sacar el máximo provecho a la actividad física como una herramienta para cuidar la Salud Mental.

Y es que el deporte, junto con beneficiar nuestro estado físico, nos ofrece una valiosa oportunidad para mejorar nuestro nivel de Bienestar y favorecer la prevención de síntomas emocionales y enfermedades de tipo mental.

Esta relación entre actividad física y Salud Mental se puede apreciar en distintos aspectos:

  • Ánimo y regulación de la ansiedad: El ejercicio aeróbico favorece mecanismos neuroendocrinos que generan sensación de alivio, energía y placer. Se liberan substancias internas que promueven la actividad mental, mejoran el ánimo y calman la ansiedad. De alguna manera, la elongación, la respiración profunda, la fuerza muscular y el esfuerzo cardiovascular armonizan nuestro cuerpo y nuestra mente.
  • Alivio y satisfacción: La actividad física nos ayuda a distraernos de los problemas y favorece estados de silencio mental, diversión, alegría o satisfacción. Mejora la conexión con lo inmediato, “el aquí y el ahora”, liberándonos del agobio de los problemas que como sabemos, nunca se acaban. Nos separa de las preocupaciones del día a día, cambiando el foco de nuestra atención y produciendo alivio.
  • Autoestima: La actividad física, hecha de forma regular, nos lleva a descubrir capacidades del cuerpo y mejora nuestra autoestima. Al sentirnos más conformes y ver el resultado del esfuerzo realizado, nos motiva a continuar ejercitándolo y se convierte en fuente de gratificación. Puede ayudarnos a mejorar nuestro aspecto físico y la gratificación con el mismo.
  • Regulación del sueño: El ejercicio regular ayuda a mejorar el sueño fisiológico. La importancia del ejercicio regular y sistemático ha cobrado tal importancia que se considera parte del tratamiento de algunas enfermedades mentales y emocionales.
  • Depresión leve y moderada: En los cuadros depresivos leves y moderados, la realización de ejercicios físicos regulares, favorece la recuperación anímica, permitiendo en los casos de menor intensidad, prescindir del uso de fármacos. La recomendación es realizar ejercicio tres veces a la semana por períodos de 45 a 60 minutos, por 10 a 12 semanas, siempre acompañado de psicoeducación y una adecuada psicoterapia.
  • Deterioro mental: El efecto del ejercicio en mejorar la irrigación y el desarrollo de terminaciones nerviosas se ha asociado con efectos protectores del deterioro mental, por lo que se recomienda transformarlo en un hábito permanente, incluso en edades avanzadas.

No debe olvidarse que cualquier programa de actividad física, en especial para quienes comienzan por primera vez, debe asociarse a una evaluación médica general y a un programa adaptado a las capacidades y factores de riesgo de cada uno.