Menú Mobile

kids-1093758_640

Cómo ayudar a tus hijos a lidiar con la ansiedad social

«Me duele la panza, no quiero ir a la escuela hoy». Si tienes un hijo que sufre de ansiedad social, sabes que esa queja sobre la panza no es solo eso, sino que tu hijo quiere evadir algo. Efectivamente, cuando cavas un poco, te dirá que hoy tiene que pararse frente a sus compañeros de clase para dar una presentación.

Así que, ¿qué es exactamente la ansiedad social? Es el miedo a situaciones sociales comunes. Más concisamente, es el miedo a ser juzgado o evaluado por otros durante estos encuentros. Curiosamente, ¡incluso puede ser el miedo a ser juzgado positivamente!

Si el deseo de uno no es encajar y no ser notado, no llamar la atención, entonces tiene sentido que no quieras ser reconocido como el estudiante de la semana y sobresalir por encima de tus compañeros. Francamente, ¿alguno de nosotros nos gusta ser evaluados por otros? La verdad es que no.

Los seres humanos están conectados para vivir en grupos, por lo que las cosas como la aceptación social y la adaptación son importantes para todos nosotros. Todos nos preocupamos por las situaciones sociales hasta cierto punto. Y así, el nivel de «ansiedad social» de una persona va cayendo, desde sentirse un poco preocupada en un extremo del espectro hasta tener un ataque de pánico completo en el otro.

Como padres, podemos ayudar a nuestros hijos a comprender este concepto y trabajar con ellos para garantizar que lleguen a un lugar que no interfiera con su capacidad de aprovechar al máximo la vida.

Estos son 5 tips que pueden ayudar a tus hijos:

1. No te enojes con ellos pero tampoco les tengas lástima

El pensamiento distorsionado del niño o la evaluación inexacta de las amenazas sociales pueden parecerle irracionales, pero independientemente de eso, es importante no enojarse con ellos. Gritar: «¡Es solo una presentación! ¡Vámonos a la escuela ya! No puedo tomar otro día libre del trabajo para ti!», no va a calmar su ansiedad. Pero tampoco deberíamos sentir lástima por los niños. Sentir lástima les puede parecer que no tenemos fe en ellos. Ser empático y cariñoso es lo mejor.

2. Conviértete en un experto en ansiedad

Si tienes un hijo que tiene problemas de ansiedad, tendrás que aprender cómo funciona la ansiedad para que puedas enseñarle los fenómenos psicológicos y físicos que están experimentando. AnxietyBC.org es un gran recurso que tiene una sección para padres e hijos con actividades. Si la ansiedad de tu hijo es grave, considera la asesoría de un experto. Puede ser muy efectivo.

3. Práctica el mindfulness

La meditación puede ayudar a los niños a comprender mejor sus pensamientos al observarlos sin darles demasiada importancia. Ser consciente y reconocer/etiquetar los pensamientos puede ayudar a los niños a disminuir el poder de lo que está sucediendo en sus mentes.

Por ejemplo, con atención podemos notar: «Oh, reconozco ese pensamiento familiar, que se llama ‘preocupado, me avergonzaré’, y este se llama ‘preocupado, de que no me gustará'». De hecho, los niños pueden ver estos pensamientos como nociones de intimidación que los empujan y los hacen infelices.

Como padres, podemos entrenarlos para enfrentar al agresor al no escuchar esos pensamientos y elegir otros en su lugar. Sugiera represalias a nociones de intimidación negativas con líneas como «no vas a impedir que haga amigos» o «no vas a impedir que vaya al baile de la escuela».

4. Intenta con una «lista de desafíos»

Cree una lista de desafíos con tu hijo que estén organizados desde lo menos estresante para ellos hasta lo más desafiante que sientan que pueden manejar. Un ejemplo podría ser:

  • Sentarse en la cafetería con otros estudiantes
  • Mirar a los estudiantes a los ojos
  • Hazle preguntas a los otros
  • A medida que alcancen con éxito cada paso de la lista, crecerá su coraje y voluntad de exponerse a situaciones más incómodas o estresantes.

5. No evadas la ansiedad

Si has sufrido con la ansiedad, puedes ser tan empático que tu primera inclinación será rescatar a tu hijo y reorganizar la vida para que pueda evadir y evitar su ansiedad social. Pero, si los llevas a la escuela para que no tengan que preocuparse por viajar en el autobús con otros, o si los excusa de hacer presentaciones en frente de la clase, nunca tendrán la oportunidad de enseñarles.

No se realizará ningún progreso y confirmarás que podrías ser incapaz de ayudar. En cambio, trata de establecer una mayor capacidad de recuperación y creencia en ellos mismos para controlar su ansiedad y tener ventaja sobre ella.

Fuente: HUFFINGTON POST MÉXICO

Profesional Destacado:

Marcela Diaz

MARCELA DÍAZ

Compartir en:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Bitnami