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El concepto de «depresión perinatal» toma fuerza para enfrentar la Salud Mental de la mujer

Así como un grupo importante de madres sufre trastornos depresivos tras el parto, muchas de ellas los comenzaron durante el embarazo. Especialistas llaman a abordar el tema en la consulta.

A veces es una mezcla de tristeza y desesperanza; ansiedad y llanto frecuente, cambios de humor que llevan al enojo y la rabia; alteración en los patrones de sueño, dificultad para concentrarse y, en definitiva, una pérdida de interés en las actividades que antes solían disfrutar. En particular, en el nuevo hijo que tienen entre sus brazos.

Alrededor del 10 al 15% de las mujeres sufren depresión posparto, considerada la complicación más común en la práctica clínica obstétrica. El problema puede surgir ya sea en las primeras semanas después de convertirse en madre o hasta un año más tarde. Por sus implicancias, que no se limitan al primer año de vida del hijo, cada vez se le presta más atención.

«La mayor parte del tiempo ocurre en los primeros tres meses después del parto», precisa la doctora María Eugenia Urrutia, ginecóloga de la Clínica Dávila, centro donde se concentra el mayor número de partos en el sistema privado.

«En Chile se ha reportado una incidencia (nuevos casos) de 8,8% y una prevalencia de 20,5% (total de mujeres afectadas); hay una relación inversa entre su prevalencia y el nivel socioeconómico: las mujeres con menores ingresos tienen, aproximadamente, el triple de riesgo», agrega.

Factores asociados

De hecho, problemas financieros o de vivienda, una mala relación de pareja y pocas redes de apoyo son algunos factores de riesgo conocidos. A ello se suman el ser madre a corta edad, el consumo de sustancias como alcohol o drogas, un embarazo no deseado y vivencias de un hecho estresante durante la gestación, además de antecedentes de depresión previos.

Asimismo, los cambios en la química cerebral asociados a las fluctuaciones hormonales posteriores al parto y la mayor dificultad para descansar, serían otras causas que hacen más vulnerables a algunas mujeres.

Pero hay dos factores que, a juicio del psiquiatra Enrique Jadresic, son determinantes: haber tenido depresión en otra etapa de la vida o haber vivido una durante el curso de ese embarazo. «Esto es lo más potente; hoy se habla más de ‘depresión perinatal‘. Muchas veces ocurre que hay síntomas que se potencian tras el parto», explica el experto, académico y especialista en psiquiatría perinatal de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

Un estudio publicado en la última edición de la revista médica Plos ONE muestra que las mujeres que han tenido depresión posparto tienen más probabilidades de desarrollarla de nuevo en los siguientes embarazos, con una frecuencia de entre 27 y 46 veces mayor.

«Estos resultados muestran que las mujeres que han sufrido una depresión posparto en el pasado deberían prepararse si quedan embarazadas nuevamente», plantea la doctora Marie-Louise Rasmussen, epidemióloga del Instituto Statens Serum, en Dinamarca, y autora del trabajo, en el cual se analizaron registros de más de 457 mil mujeres danesas sin antecedentes médicos de depresión.

«La depresión se debe tratar de inmediato, porque esto no solo afectará la vida de la madre, sino que también puede tener consecuencias en el amamantamiento e impactar el desarrollo y la salud mental de ese niño», agrega.

Estudios previos muestran que las madres deprimidas interactúan y estimulan menos a sus hijos, lo que puede repercutir en su desarrollo emocional, cognitivo y psicomotor.

«La mayoría de las mujeres afectadas puede tener síntomas durante seis meses, y 25% de ellas por un año, si no reciben tratamiento», explica Urrutia.

Junto al apoyo de la familia y el entorno, la psicoterapia es la intervención de primera línea. «Pero no siempre es suficiente ni está disponible. Con frecuencia, hay que añadir medicamentos antidepresivos«, dice Rasmussen.

Al respecto, la doctora Urrutia precisa que el uso de estas drogas en mujeres lactantes debe evaluarse en cada caso. Pero Jadresic enfatiza que hoy existen varios antidepresivos que se pueden usar durante el embarazo y la lactancia, sin tener contraindicaciones como ocurría antes.

«En Chile aún hay un poco de reticencia, pero en otros países ya es común usarlos, en especial en casos de depresión moderada y severa».

Incluso, ante un nuevo embarazo de aquellas mujeres que sufrieron una depresión posparto, existe la posibilidad de darles tratamiento, aunque no tengan sintomatología, precisa Jadresic. «El riesgo de que la depresión vuelva a repetirse disminuye a menos del 10%».

Así se evita que la familia se vea privada de un período que debería estar lleno de alegría y crecimiento.

C. González. Vida / Ciencia / Tecnología. El Mercurio

Fuente: EconomíayNegocios.cl

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DRA. MACARENA REYES

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