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¡Vacaciones sin estrés!

Llegó el verano, y por ende, nuestras esperadas y añoradas vacaciones. Es tiempo para compartir con familiares y amigos, dejar las obligaciones atrás y recargar las pilas de un año laboral.

Pero no siempre este descanso estival es pura felicidad y alegría, cada vez se hace más frecuente la aparición de un síndrome conocido como estrés o depresión vacacional. Este cuadro se caracteriza por la aparición sentimientos de tristeza, insatisfacción, ansiedad, angustia, irritabilidad, dolores musculares, cefaleas, insomnio, mayor consumo de alcohol y alteración del apetito, entre otros.

Hay muchas causas que pueden provocarlo, pero en general es la sumatoria de muchas situaciones mal manejadas. En primer lugar, se produce un cambio brusco del estilo de vida. Así como nos es difícil volver a trabajar después de unas largas vacaciones, para algunos también es difícil comenzarlas. Los síntomas aparecen ante la dificultad de adaptarnos, se rompe la rutina, y tenemos que parar el ritmo agitado y sin descansos de la vida laboral.

Por otra parte, existe la presión de tener unas vacaciones perfectas e inolvidables, expectativas irreales que pueden hacernos caer fácilmente en la frustración. La rígida planificación de las vacaciones, con un estrecho cronograma diario, lleno de actividades a realizar en un tiempo limitado, aumenta el estrés de llevar a cabo dichas actividades, y más aún si aparecen sucesos inesperados que nos alteren lo programado. Además, en este ideal de vacaciones excepcionales evidentemente existen limitaciones financieras y muchas familias se endeudan más allá de lo necesario provocando mayor presión en las vacaciones.

Cada vez se nos hace más difícil lograr desconectarnos, y menos ahora con las nuevas tecnologías que nos permiten estar todo el tiempo disponible en línea. Es así, como muchas personas no conciben la posibilidad de dejar sus computadores en casa, menos aún apagar los celulares. Esto sucede no sólo porque somos masoquistas o amantes de los nuevos aparatos, sino también porque frecuentemente existe en los trabajadores la sensación de culpabilidad de tomar vacaciones y abandonar el buque, y hay algunos jefes que tampoco respetan este tiempo de descanso.

Nuestra salud física y mental requiere de este descanso, por lo que a continuación entregaremos una serie de datos útiles para lograr la desconexión y no estresarnos al programar nuestras vacaciones son:

  • Es importante respetar y potenciar la desconexión, por lo que se deben evitar las llamadas o los correos relativos al trabajo, al igual que las aplicaciones y redes sociales como Facebook, Twitter o WhatsApp que estén relacionados o sean utilizados con un fin laboral.
  • Es muy positivo hacer pequeños cambios que indiquen que se está en un receso y que hay tiempo libre para hacer las actividades que más nos gustan. Comer algo diferente cada día, recorrer el parque o disfrutar de una siesta sin culpas son algunas opciones simples que rompen con la cotidianeidad y generan una sensación de total relajo.
  • Planificar un viaje con antelación es la mejor forma de conseguir las vacaciones con las que uno sueña. Cuanto antes se comience a hacer planes, más alternativas de lugares por visitar se tendrán, mejores posibilidades de encontrar lo que se busca y obtener los mejores precios, y lo más importante, sin estresarse tomando decisiones de última hora.
  • ¡Disfruta y relájate! Aunque parezca obvio, pensemos en la importancia que tiene disfrutar. Dediquemos tiempo, aprovechemos para realizar actividades nuevas o volver a realizar aquéllas que nos aportan verdadera satisfacción y no tenemos para llevarlas a cabo en el día a día.
  • Evitemos el uso abusivo de la tecnología: al igual que con el trabajo, en vacaciones procuremos poner límites y no usar de forma excesiva smartphones, notebook, tablets, etc.
  • Disfrutemos de nuestra familia y amigos: ahora que disponemos de más tiempo, hablemos con nuestros familiares y amigos, disfrutemos de su compañía y fomentemos las relaciones afectivas.
  • Descansemos y durmamos: mantén un ritmo de 8 horas de sueño al día, ya que favorece el bienestar emocional y facilita la posterior vuelta de vacaciones.
  • Finalmente, preparemos nuestro regreso y no agendemos reuniones al regresar al trabajo. Reservemos ese día para revisar y responder mails, recibir las tareas delegadas y realizar llamadas telefónicas.

Y si ya llegaron de golpe sus vacaciones, no pretenda liberar el estrés de un año en algunas semanas ¡Ahora a disfrutar y felices vacaciones!

Profesional Destacado:

Alejandra Rojas Psicologa

ALEJANDRA ROJAS

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