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Ser transgénero: Entre el ser y el parecer.

Gracias a un reportaje emitido en la televisión abierta recientemente, pudimos darnos cuenta de una realidad, lejana para la mayoría de los chilenos, que es el enfrentarse a la transexualidad. Lamentablemente existe mucha confusión entre términos y el oscurantismo relacionado a los temas sexuales, no clarifica la situación, por lo que además se coloca a esta condición en un punto vulnerable para la discriminación.

El ser transgénero, es un trastorno de la identidad sexual, en el cual, una persona puede sentirse pertenecer mentalmente al sexo contrario del biológico. Por ejemplo, un hombre transgénero, nace “visiblemente” como hombre, pero, psicológicamente, se vive y se siente como una mujer en “un cuerpo equivocado”. Y viceversa.

Este término, conocido también como Disforia de género, puede verse a lo largo de la vida, incluso tan temprano como en la niñez. Se ha establecido que esta condición se origina desde el nacimiento, por diversas causas actualmente no bien reconocidas, pero que asociado a otras circunstancias, tanto de la infancia como la adolescencia, influyen en su manifestación.

En el caso de las mujeres, se estima que, aproximadamente, por cada 12 mil mujeres, hay una mujer transgénero. En el caso de los hombres, habría uno por cada 30 mil (Educando en la diversidad, Movilh, 2010).

Esta discordancia, entre el sexo mental y el corporal, puede tener distintas manifestaciones en la persona, desde incomodidad y malestar, angustia severa y llegando a casos más severos de depresión y conducta suicidal.

El manejo de este cuadro puede ser tan conservador como la edad lo permita, en casos infantiles y juveniles, se prefiere que el manejo se asocie a psicoterapia de apoyo y que si la discordancia en el tiempo se mantiene, el niño o joven pueda comenzar a vivir la vida en el sexo que considere concordante, esto apoyado en la actitud de los padres y familia, que cumplen un rol esencial. Hay acuerdo en diversas sociedades médicas, en retrasar el tratamiento quirúrgico y hormonal, hasta cumplida la mayoría de edad, tema controvertido también, ya que existen tanto pros como contras para el inicio temprano de la terapia de reemplazo hormonal. (Becerra-Fernández, 2010)

En el caso de los adultos, la reasignación de sexo es una de las opciones terapéuticas, junto a la terapia hormonal, en este caso, el paciente que se encuentra en este camino se denomina transexual.

En caso de enfrentarse a un niño, adolescente o adulto con esta condición, lo principal es mostrarse cercanos a su inquietud y angustia e intentar buscar ayuda especializada, de manera que el recorrido que tenga que emprender como paciente y como parte de una familia, sea un camino positivo, hasta que cuerpo y mente se encuentren y puedan ser lo que parecen.

Dra. Berta Muñoz López. Médico psiquiatra de adultos y Directora Médica de la Unidad de Atención Clínica de Cetep. 

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