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¿Qué es la demencia?

Durante las últimas décadas el éxito en las políticas de salud ha elevado la expectativa de vida de los países en desarrollo (de 40 años en 1950 a 62 años en 1990). Cada mes la población mundial mayor de 65 años se incrementa en forma neta en 800.000 individuos.

Esta prolongación de la vida del hombre hace que enfermedades y problemáticas nuevas ocupen en la actualidad un lugar de primacía, entre éstas la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular ocupan un lugar preponderante. Ambas tienen un incremento exponencial con la edad a partir de los 65 años, y son responsables de 5/6 del total de las demencias.

La demencia es la pérdida de la habilidad intelectual lo suficientemente severa para interferir con las funciones sociales u ocupacionales de un individuo por un período de al menos seis meses. El síntoma más común de esta enfermedad es la pérdida de la memoria, otros síntomas que frecuentemente se presentan son falta de juicio, dificultad con el lenguaje, y cambios en la personalidad.

Puesto que la memoria de hechos recientes es la primera en perderse, mientras que la memoria de sucesos pasados persiste, la persona suele ser repetitiva al hacer preguntas, o contar historias; y puede parecer como que viviera en el pasado.

La edad de comienzo de la demencia suele ser después de los 65 años, aunque puede ser de inicio más temprano. La demencia puede ser consecuencia de numerosas enfermedades diferentes, tanto sistémicas (que comprometen a todo el organismo), como localizadas en el sistema nerviosos central. Un importante porcentaje de estas condiciones se caracteriza por ser progresivas e irreversibles.

Existen en la actualidad programas de estimulación física y cognitiva, así como tratamientos farmacológicos que tienden a evitar la progresión del síndrome demencial.

¿Cuáles son los síntomas de la demencia?

• Se puede hacer el diagnóstico de demencia cuando existe deterioro de dos o más funciones del cerebro, incluyendo dentro de estas funciones

  • La memoria,
  • El lenguaje,
  • La percepción visual-espacial,
  • La conducta emocional,
  • La personalidad, las habilidades cognitivas tales como cálculo, pensamiento abstracto (dificultad para definir conceptos, semejanzas, significado de términos, etc.)
  • El juicio (incapacidad de resolver problemas relacionados con la vida diaria, laboral, social, incapacidad de planificar, etc.).

Todas estas alteraciones deben ser lo suficientemente graves como para interferir significativamente en las actividades de relación, laborales o sociales.

• El deterioro del estado general suele ser progresivo :

  • Leve, cuando se conserva la capacidad de independencia, con un juicio relativamente intacto y una adecuada higiene personal;
  • Moderado, cuando necesita algún grado de supervisión; y
  • Grave, cuando necesita supervisión continua, y requiere ayuda para todas las actividades de la vida diaria.

Los síntomas que pueden encontrarse en esta enfermedad son numerosos y comprometen varios sistemas corporales. La presencia o no de cada uno de estos síntomas dependerá de la etiología (causa) de la demencia, y del grado de progreso de la enfermedad.

Síntomas

  • Pérdida progresiva de la memoria:
  • Problemas con la memoria a corto plazo (incapacidad para recordar nuevas cosas)
  • Problemas con la memoria a largo plazo (incapacidad para recordar el pasado).
  • Pérdida de la capacidad de concentración , disminución de la capacidad para resolver problemas y de la capacidad de juicio, confusión severa, alucinación, ilusiones, sensibilidad o percepción alteradas, deterioro del reconocimiento (agnosia):
  • Deterioro del reconocimiento de objetos o personas familiares,
  • Deterioro del reconocimiento mediante los sentidos (agnosia visual, agnosia táctil).
  • Patrones alterados de sueño: insomnio, necesidad de dormir más, perturbación o cambio del ciclo sueño-vigilia.
  • Deterioro del sistema motor:
  • Deterioro de la destreza motora (apraxia): incapacidad para reproducir figuras geométricas, incapacidad para imitar posiciones de las manos, incapacidad para vestirse;
  • Cambios en la marcha y dificultad para caminar, comer, asearse, vestirse, realizar las tareas del hogar y en general las de la vida diaria;
  • Otros: contracturas musculares, alteraciones de los reflejos, temblor, acatisia, incoordinación motora.
  • Desorientación personal (no sabe quien es), lugar, tiempo, desorientación visual-espacial, incapacidad para interpretar claves ambientales.
  • Trastornos específicos del aprendizaje y para resolver problemas; incapacidad para generalizar, pérdida del pensamiento abstracto, deterioro de la capacidad para calcular, incapacidad para aprender.
  • Ausencia o deterioro de la capacidad lingüística (afasia): incapacidad para comprender el lenguaje, para leer (alexia), escribir (agrafia) , hablar, formar palabras, nombrar objetos (anomia), discurso inapropiado, uso de jerga o malas palabras, incapacidad para repetir una frase, repetición persistente de frases y otros.
  • Cambios de personalidad:
  • Irritabilidad, control deficiente del carácter, ansiedad, depresión, indecisión, egocentrismo, inflexibilidad, afecto plano, vagabundeo, humor o conducta inadecuados, retraimiento, reacciones catastrofales, reacciones violentas, lenguaje obsceno, síntomas paranoides, trastornos sexuales;
  • Incapacidad para desenvolverse o interactuar en situaciones personales o sociales, incapacidad para conservar el empleo, disminución de la capacidad para cuidarse, disminución del interés por las actividades vitales diarias, falta de espontaneidad.
  • Problemas para deglutir.
  • Incontinencia esfinteriana (vesical y/o anal).

¿Cuál es el origen de la demencia?

La demencia puede ser consecuencia de numerosas enfermedades diferentes, tanto sistémicas (que comprometen a todo el organismo), como localizadas en el sistema nerviosos central.

En las clasificaciones médicas se habla de demencias primarias y secundarias:

• Demencias primarias:

En este grupo están incluidas las enfermedades neurológicas degenerativas que producen demencia: la demencia tipo Alzheimer, la demencia vascular (causada por pequeños trombos que obstruyen arterias del cerebro) y demencia debido a múltiples etiologías (vascular y Alzheimer).

Estas serían las causas más frecuentes de demencia (enfermedad Alzheimer es responsable de un 60 por ciento de todas las demencias, y demencia vascular de un 20 por ciento. Estos cuadros son progresivos e irreversibles.

También otras entidades neurológicas degenerativas cursan con demencia (Parkinson, Pick, Corea de Huntington).

• Demencias secundarias:

En este grupo están las enfermedades sistemáticas que cursan con demencia (hipotiroidismo, deficiencia de vitaminas, trastornos metabólicos, alcoholismo, etc.). Algunas de estas causas pueden ser reversibles con un tratamiento adecuado.

En este grupo también se encuentran las causas neurológicas no degenerativas (hidrocéfalo normotensivo, meningitis crónica, tumores cerebrales, etc.)

Autores: Dra. Claudia Barrera Renault y Dr. Jorge Ochoa Muñoz

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